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LAURA, MI VECINA

Posted by mackiexxx en enero 8, 2008

Entre lo que parecían chillidos de placer, la invadió un tremendo orgasmo ante la enorme comidita que él le estaba brindando.

Hacía tiempo que la observaba y necesitaba sentirla. La miraba y sus hermosas formas me hacían estremecer de ilusiones. Ilusiones que cada vez eran más irreprimibles. Podía ver desde mi ventana como se cambiaba. Esta daba a la suya, siendo yo del edificio de enfrente. Hacia un par de meses que yo vivía allí y solo por esa encantadora vista ya merecía la pena. Solo había conseguido hablar con ella un par de veces. A la segunda le di mi número de teléfono, después de una tonta excusa.

Nunca se sabe pensé…ella llegaba cada día a eso de las 20 de su trabajo, normalmente sola. Saludaba a su pájaro que estaba en la ventana de su comedor. Dejaba por allí su bolso y chaqueta. Luego siempre se dirigía a su habitación donde empezaba mi banquete. Le gustaba ir cómoda por casa. Empezaba quitándose la ropa. Ese día era un vestido de falda y chaqueta negro. Debajo llevaba una blusa semitransparente que solo dejaba intuir su sujetador de encaje y unos hermosísimos pechos dado a ese escote que mostraba el hermoso canalillo. Firmes y de un tamaño más que suficiente. Tenía una cintura preciosa, que acompañaba a la perfección y de forma continua las curvas que descendían hacia su culo.

La falda, suficientemente apretada como para que la miren los hombres con deseo, dejaba intuir un trasero de lo más sensual y vicioso. Las medias y también esos zapatos de tacón a conjunto con el vestido, todo ello iba descendiendo bajo sus manos, desde su precioso cuerpo hasta el suelo. Era una morena de pelo largo y ligeramente rizado, justo por debajo de los hombros. Tenía unas facciones marcadas que le daban un aire de carácter. Lucía un bonito bronceado de horas bajo el sol. Sus ojos verdes y profundos hacían que yo no fuera capaz de mirarla fijamente a la cara y tuviera que hacerlo a sus labios. Estos, normalmente no pintados, ya poseían un color precioso. Carnosos y sensiblemente húmedos, como a mí me gustan.

Bajo ese uniforme de trabajo se ocultaba un precioso tanga que descansaba sobre un coñito siempre muy arreglado y penetrando, después entre sus dos encarnadas y duras nalgas, tapando en el momento en que se agachaba de espaldas, la entrada a su bella gruta oculta. Se quitaba el sujetador mostrándome sus dos senos, con sus bellas aureolas rosadas y pezones semi erectos. Que locura poder lamerlos… normalmente cubría su cuerpo, ahora solo con su tanguita, con una bata de estar por casa que parecía de seda. Se ponía sus chanclas y empezaba a hacer sus cosas. Allí terminaba mi banquete visual en directo hasta que se iba a dormir. Yo normalmente erecto, suelo acabarme imaginándome haciéndole las mil locuras sexuales hasta que en un excitante 69, me la come hasta que me corro en su boca entre sus bellos labios y no deja ni una gota. Cuando se va a dormir, se saca la bata volviéndome a mostrar su cuerpo, el tanguita y, después de cerrar las cortinas, se mete entre las sábanas.

Después de la vista de esa concha depilada, solo podía volver a pelármela mientras imaginaba que se la lamía como un loco hasta que se corría en mi cara. Esa noche fue distinto. Mientras yo esperaba a que apareciera mi princesa oculta, antes de irme a dormir, de repente me sorprendió que no entrara sola a la habitación. Entró con un tío muy elegante. Parecía fuerte y apuesto, seguro que como le gustaban a ella. Era ligeramente más alto y tenía aspecto de gustarle eso del gimnasio. Lo digo porque de un solo movimiento, cerró la puerta de la habitación mientras la apartaba a ella con un solo gesto y luego la pegó de espaldas contra la pared cogiéndola con ambas manos por los brazos. No se habían dado cuenta que la ventana seguía abierta, cosa que normalmente no tiene porqué importarle sino sabes que tienes a alguien espiándote. El empezó a besarla en la boca enérgicamente mientras le desabrochaba la bata. Laura, ese es su nombre, se dejaba dominar.

Le dejaba hacer a su manera y eso me estaba excitando muchísimo. El chico empezó a morderle y chuparle el cuello mientras sus manos ya estaban sobre los hermosos pechos de ella. Acto seguido se inclinó para poder comérselos. Con los dientes le mord&

iacute;a los pezones mientras la bata de ella caía al suelo dejando su hermoso cuerpo al descubierto. Con sus dos enormes manos agarraba las dos nalgas de Laura mientras paseaba su lengua por el ombligo de ella. Separó la parte frontal de su tanguita, levantó una de sus piernas con una mano por la rodilla y empezó a lamerle el coñito como un desesperado. Antes de que ella pudiera notar el inicio de un prematuro orgasmo, la cogió en brazos y la tiró encima de la cama. Le sacó lentamente el tanga y pude ver la dificultad de este en salir de entre sus nalgas.

El tío le levantó ambas piernas y siguió comiéndole su dulce clítoris. Ella se chupaba un dedo y tenía la otra mano sobre la cabeza de él, sin dejarle salir de entre su suculento manjar. El le lamía los labios inferiores, recorría toda su rajita de arriba abajo, introducía su lengua totalmente en su coño hasta que su boca cubría toda su florcita. También, alternativamente, alzaba ligeramente su trasero para también lamerle la entrada deseada después de separarle bien sus nalgas. La cara de excitación que ella ponía me estaba volviendo loco cuando de repente se agarró con una mano de la sábana y con la otra, presionó la cabeza de él contra su hendidura. Acto seguido la invidadieron unos espasmos que hacían que su cuerpo se estremeciera de forma muy violenta y excitante, y entre lo que parecían chillidos de placer, la invadió un tremendo orgasmo ante la enorme comidita que él le estaba brindando.

Se tomó unos segundos para reponerse de tal sobresalto, y mientras él se quitaba los pantalones diciéndole unas palabras. Ella se recompuso y avanzó a cuatro patas sobre la cama en dirección al enorme bulto que había bajo los calzoncillos del hombre gym. Irguió su cuerpo y mientras lo besaba en la boca recorrió su pecho, con ambas manos. Después las metió bajo sus calzoncillos mientras le mordía los pezones y empezó a masturbarle suavemente. Acabó por bajarle los calzoncillos y empezó a introducirse la inflada cabeza del falo de aquel hombre en la boca mientras lo agarraba de las nalgas. El se sentó en la cama y ella acabó tumbada boca abajo, moviendo la cabeza rítmicamente sobre esa polla que cada vez crecía más y más y sin dejar de mirarle a la cara. Parecía que le gustaba ver como el disfrutaba de la súper mamada que le estaba haciendo. Yo podía ver con todo detalle el hermoso culo de ella mientras se la comía.

Tenía las piernas ligeramente entreabiertas y en ese momento no fui capaz de contener un orgasmo brutal. Ella cada vez se introducía más de ese enorme rabo en su boca. Casi llegaba a introducírselo enterito. Cuando él cerraba los ojos y empezaba a respirar más fuerte, se sacaba la polla de su boca y empezaba a lamerle los huevos como una loca hasta que en un momento de locura se introdujo la polla hasta el fondo de su garganta. Lo hizo así varias veces hasta que él, como le había pasado a ella hacía unos momentos, se corrió de forma brutal dentro de su boca. Ella sin inmutarse lo abarcó todo sin dejar huella de lo sucedido y siguió comiéndosela.

El en pocos segundos volvía a estar apunto. Ella lamió con su lengua la barriga de él. Siguió subiendo hasta que llegó a su boca y le besó. Estaba tumbada con su cuerpo estirado sobre el del chico y con las piernas totalmente abiertas ofreciendo su hendidura. Él la abrazaba mientras sus lenguas jugaban en el interior de ambas bocas. Con un movimiento inteligente de sus pies, separó los de ella por los tobillos dejando aún más accesible su húmedo coñito. Situó su rabo en buena posición y de una sola embestida se la introdujo hasta el fondo. Ella, notando esa enorme masa de carne penetrándola, no pudo evitar un chillido medio placer medio dolor, y con una mano se estrujó uno de sus senos y se pellizcó el pezón en cuestión. Aún tumbados uno sobre el otro, él la agarró por las muñecas con fuerza y la penetró más fuerte y rápido en aquella posición.

Ella se estaba volviendo loca de placer. Estaba inmóvil siendo penetrada como una loca, y como le estaba gustando a la muy putita… en un momento en que él disminuyo el ritmo ella le dijo algo al oído, él le soltó las muñecas y ella se puso de puntitas sobre el mástil que la estaba partiendo en dos. Puso una man

o sobre su pecho y con la otra se tocaba ambas tetas. Con la polla totalmente en su interior, empezó a hacer círculos con la cadera. El gemía y gemía mientras el clítoris de ella se restregaba por su pelo inferior, y ella notaba como esa polla le acariciaba el interior de su cavidad vaginal. Estaban ambos disfrutando de aquel sexo infinito cuando ella empezó a subir y a bajar sobre aquella polla. Primero lentamente para después aumentar el ritmo.

Ella empezó a tocarse el pelo, y sus pechos no dejaban de botar siguiendo el enérgico ritmo que imponían sus piernas. Subía hasta que asomaba la aureola del capullo del amigo gym, y descendía hasta que los huevos de éste chocaban con su culito precioso. Él la agarró de las tetas y empezó a lamerle los pezones. De repente, ella paró su movimiento y repitió la escena anterior. Su cadera giraba y giraba sobre tan grandioso mástil, una mano sobre el pecho del hombre y con la otra se masturbaba su clítoris como si fuera una loca. Volvieron a invadirla unos espasmos alucinantes, chillaba y chillaba que no parase, que la follara más y más aunque era ella la que tenía el control, cuando de repente se corrió como yo nunca había visto antes, tumbándose sobre el tío este y besándole mientras su culo seguía moviéndose lentamente sobre la polla cachonda. Durante un minuto no hubo actividad alguna.
El la levantó de encima suyo y sin sacar su polla le dio la vuelta a ella, quedándose de espaldas.

Dios mío, ahora ella estaba con su cuerpo hacia mí, podía verle sus tetas totalmente, con esos pezones rosados y magreados. Sus pies estaban sobre la cama al lado de las piernas de él, con las rodillas separadas y con su coño totalmente abierto por la masa de carne de aquel hombre, cachondo que empezó a sobarle las tetas. Ella exhausta, estaba sentada sobre la cadera de él. Éste con las manos, levantó el culito precioso de ella por las nalgas. Cuando lo hubo hecho empezó de nuevo a reventarle su coñito con embestidas, primero lentas y después más y más rápidas. Su cadera subía y bajaba, mientras esa polla entraba y salía como quería de aquel chochito tan húmedo. Ella ahora no se movía, simplemente era follada con locura. De repente el paró, parecía que ya estaba a punto de acabar. Pero para sorpresa mía y de ella también… él puso los pies de ella sobre sus piernas. Ahora yo, tenía una visión perfecta de su coñito, pero también de su culito porque ahora tenía la pelvis muy elevada.

Él le dijo algo al oído y ella accedió. Ella sacó la masa de carne de su coñito y la puso frente a la entrada oscurita de su culito. Madre mía, ¡la vería penetrada por el culo! mmmm, estaba a punto de estallar. Él no se movió, ella se introdujo la puntita de tan enorme polla en su culo. Con una mano empezó a masturbarse el clítoris muy enérgicamente. Él, agarrándola por las nalgas y mordiéndole los hombros se la introdujo lentamente hasta el final. Ambos echaron un grito de placer y yo no pude contenerme. Frente a mí, ella totalmente abierta, siendo reventada por su lindo culito por aquel tío con una polla enorme y un cuerpo estructural. Ella estaba disfrutando como una loca, con ambas manos agarrándose a las piernas de él. El con una mano le masturbaba su coño y con la otra le sobaba una de sus tetas. Su polla, sus huevos no dejaban de ascender hacia aquella entrada de vicio y placer que era su culo. De repente el frenó su ritmo, sacó su polla y con la mano que la estaba masturbando pasó a masturbarse a él mismo.

Empezó a correrse brutalmente, y ella, sentándose sobre su pecho… descendió su boca para comerse aquella polla enorme. Mmmmmmmmmmmmmmmmmmm, yo no pude contenerme y me corrí de nuevo, también alucinando de tan tremendo orgasmo como si hubiese sido yo quien estuviera a esa boca comiendo mi polla. Al abrir mis ojos vi que ella meneaba esa polla mientras el tío aún aullaba de placer, pero miraba hacia mi ventana mientras yo sacaba las últimas gotas de semen de mi polla. Sonreía y me guiñó un ojo. Se dio la vuelta y besó al tío en la boca, se abrazaron y quedaron dormidos.

Yo hice lo mismo.

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